Reporte de precedentes: Modelos
Este reporte presenta doce modelos de parques, derivados de una investigación de la oficina de arquitectura APRDELESP para una iniciativa de Olympia de la Macorra Hernández-Pons relacionada con la identificación, rehabilitación y administración de parques en la Ciudad de México. Cada modelo se ilustra con un caso de estudio principal —un espacio específico que lo ejemplifica— seguido de uno o más casos similares que muestran las variaciones del modelo. Los casos no son una muestra representativa de parques, sino que se escogieron para ilustrar cada uno de los modelos que nos interesan para efectos de esta investigación. La mayoría son de México o del continente americano porque es el contexto en el que estamos trabajando. Finalmente, estamos usando el término “parque” en el sentido más expansivo posible (parque como jardín, plaza, centro deportivo, centro cultural, centro comunitario, campus universitario, museo, mercado al aire libre, biblioteca y baño público) porque pensamos que casi cualquier infraestructura a la que el público tiene acceso puede funcionar como un parque: como un espacio abierto a que las personas se encuentren y lo usen no sólo para funciones prescritas o permitidas.
Chapultepec Heights: El parque residual del desarrollo
El fraccionamiento Chapultepec Heights fue construido después de la Revolución mexicana por la Chapultepec Heights Company, constituída por cinco socios: tres mexicanos (Julio R. Ambrosius, José Certucha y Benjamin T. Davis), Samuel W. Rider (un estadounidense con experiencia previa en negocios inmobiliarios en México) y el británico Albert Blair, quien había estudiado ingeniería de minas en la Universidad de Michigan, donde conoció a los hermanos de Francisco I. Madero y se unió a la Revolución. Blair fue quien consiguió la autorización presidencial de Álvaro Obregón para iniciar la construcción del fraccionamiento.1 En 1918, se había casado con Antonieta Rivas Mercado, hija del arquitecto Antonio Rivas Mercado y figura central de la cultura del México posrevolucionario,2 quien más adelante bautizó las calles del fraccionamiento con nombres de cadenas montañosas.3
Cuatro factores explican el florecimiento de los fraccionamientos urbanos como Chapultepec Heights en la década posrevolucionaria:4 la población del D.F. creció 25.7% entre 1910 y 1920 (mientras la del país se redujo 5.45%); la llegada del transporte motorizado de pasajeros volvió más accesibles a las zonas más lejanas del centro de la ciudad; la reforma agraria de la Constitución de 1917 limitó el tamaño de las haciendas e introdujo la expropiación, lo que orilló a los hacendados a fraccionar y vender sus tierras antes de que se las quitara el estado; y un sistema bancario en crisis con poco crédito disponible hizo del negocio inmobiliario una de las pocas inversiones rentables y relativamente seguras de la década.
El proyecto del fraccionamiento fue obra del arquitecto José Luis Cuevas Pietrasanta, pariente de los Cuevas Lascuráin, dueños de la Hacienda de los Morales y emparentados también con Julio R. Ambrosius, uno de los socios de la Chapultepec Heights Company. Cuevas Pietrasanta había estudiado en Oxford, donde aprendió sobre la “Ciudad Jardín” de Ebenezer Howard, término que después usó para vender Chapultepec Heights. Pero el modelo mexicano “distaba considerablemente de la riqueza y complejidad del concepto de Howard”: los mecanismos de redistribución social y de espacio público fueron “absorbidos por los intereses de los desarrolladores inmobiliarios, generando a fin de cuentas suburbios acomodados, en lugar de comunidades autosuficientes.”5 La empresa anunciaba en su publicidad que el 40% de la superficie estaba dedicada a “calles, parques y jardines”, pero ese 40% incluía camellones y jardines privados.6 Las barrancas, por otro lado, se vendieron como parques en el Boletín de la propia compañía de 1925: “Las pintorescas barrancas de la Colonia son sitios ideales para días de campo y la Compañía proyecta embellecerlas aún más con plantas, árboles y caminos para paseo. Los parques para niños forman parte del programa que la compañía ha delineado para esta colonia.”7 Pero las barrancas terminaron siendo más bien los espacios residuales del fraccionamiento, terrenos que por su topografía no se podían vender.8
Existen otros casos de espacios públicos que surgen de terrenos residuales de un desarrollo. Por ejemplo, los bowties de Manhattan son sus plazas triangulares (Times Square, Herald Square, Madison Square, Union Square) que resultaron del cruce de las calles ortogonales del Plan de los Comisionados de 1811 y Broadway, una calle preexistente que cruza en diagonal. La diferencia con Lomas de Chapultepec es que en Manhattan se reconocieron y habilitaron estos espacios propiamente como parques.9
The High Line: El parque financiado por filantropía privada que funciona como motor de especulación inmobiliaria
En enero de 2012, Friends of the High Line, la fundación que se encarga de la operación del High Line, el parque elevado en Chelsea, Nueva York, se vio enredada en una controversia inusual para una organización sin fines de lucro que administra un parque. En una audiencia pública en la que se estaba discutiendo una posible expansión del edificio donde está Chelsea Market, Jamestown Properties, la empresa de inversión inmobiliaria que en ese momento era dueña de la propiedad, enfrentó resistencia de los vecinos, quienes argumentaban que un proyecto de lujo de esa escala iba a cambiar demasiado el carácter del barrio, además de bloquear sus vistas y hacer sombra en las calles. En estas discusiones, la única entidad que apoyó la expansión fue Friends of the High Line, la organización sin fines de lucro encargada de la administración del High Line.10 Jamestown se había comprometido a donar 17 millones de dólares al High Line Improvement Fund, un fondo administrado por la ciudad. Después de muchas discusiones, el proyecto fue aprobado pero nunca se construyó la expansión, quizás por el costo político de avanzar con ella, y en 2018, la propiedad fue comprada por Alphabet (Google) por 2,400 millones de dólares11 y Jamestown todavía opera la parte de locales comerciales.
Esta negociación refleja una relación cada vez más común entre el parque y la ciudad. El parque fue financiado siguiendo un modelo en el que la mayoría de la construcción es pagada por el estado (más o menos el 70%: la inversión total fue de ~$190 millones de dólares, de los cuales ~$133 millones fueron de fondos públicos y $57 millones de donaciones privadas canalizadas a través de Friends of the High Line, un nonprofit 501(c)(3))12 y la mayoría de los recursos para su administración provienen de ingresos privados: según el acuerdo público-privado firmado con la ciudad en 2009, Friends of the High Line cubre cerca del 90% del presupuesto operativo, y la ciudad el resto.13 En 2024, la organización reportó $22.7 millones de dólares en gastos y $11.2 millones en contribuciones, además de rentas y servicios propios.14
Este arreglo, en el que la administración del parque no implica un aumento en el gasto corriente de la ciudad, permite que el High Line sea un parque excepcional. Con un costo de administración por metro cuadrado de $166 dólares, uno de los más altos de la ciudad (unas 50 veces más que el parque promedio de la ciudad)15 el High Line es uno de los proyectos urbanos más exitosos de las últimas décadas. La propia infraestructura preexistente, unas vías de tren elevadas abandonadas en medio de Chelsea que permiten caminar entre los edificios por encima de la banqueta, es una buena parte del encanto del parque. A esto se le sumó el proyecto de James Corner Field Operations con Diller Scofidio + Renfro, que desarrollaron un sistema para resolver caminos, jardineras, bancas y escaleras, y el paisajista Piet Oudolf, que usó plantas nativas de la región para repoblar de plantas el parque. El parque es popular tanto entre el público general (recibe 8 millones de visitantes al año) como entre los críticos. Paul Goldberger, ganador del Pulitzer y antiguo crítico de arquitectura del New Yorker, lo llamó “the most inviting and exciting new public space in New York in years” y dijo que “this may be the only time in architectural history when we in New York have followed a model from Paris, and done it better.”16 En la lista de “33 Ways to Remember the 2010s” del New York Times, el crítico de arquitectura del periódico Michael Kimmelman tituló su entrada sobre el High Line “The most influential architecture of the decade wasn't a building.”17
Pero como lo ilustra el caso de la controversia del Chelsea Market, este modelo también implica que, al depender de una organización sin fines de lucro, la ciudad tenga que ceder concesiones para mantener el flujo de donaciones. A esto se le suman otros problemas: los donantes tienden a ser personas que viven en el mismo barrio o que tienen intereses económicos en las propiedades que están alrededor del parque, haciendo que estas donaciones sirvan para concentrar la riqueza en vez de distribuirla;18 el parque se vuelve un motor de gentrificación (el High Line ha generado más de $5,000 millones de dólares en desarrollo inmobiliario y ha sido llamado “the most efficient and effective tool of gentrification possible”19); y el propio Robert Hammond, cofundador del High Line, reconoció en 2017 que el proyecto desplazó a muchos de los vecinos que intentó ayudar: “We were from the community. We wanted to do it for the neighborhood. Ultimately, we failed.”20
Este modelo se ha vuelto muy popular en Estados Unidos. Millennium Park en Chicago es un caso parecido, donde el proyecto resulta muy exitoso a pesar de tener problemas similares. Pero en otros casos, el modelo ha resultado mucho más problemático. Damrosch Park, operado por Lincoln Center for the Performing Arts, llegó a cerrar varios meses al año para eventos privados como Big Apple Circus y Fashion Week, hasta que en 2014 una demanda de vecinos forzó la expulsión de esta última.21 Hudson River Park, construido bajo el mismo esquema de asociación público-privada, ha tenido varias crisis de financiamiento.22
Bryant Park es otro caso interesante. Igual que en el High Line, hay una organización sin fines de lucro que administra un parque público (la Bryant Park Corporation, fundada en 1980 por Daniel Biederman con apoyo del Rockefeller Brothers Fund), pero el mecanismo de financiamiento es muy distinto. Bryant Park es un Business Improvement District (BID), un perímetro de manzanas dentro del cual los dueños de las propiedades comerciales pagan una contribución obligatoria, recaudada por la ciudad como parte del predial pero administrada por la organización sin fines de lucro sin pasar por el presupuesto de la ciudad.23 24 En 2024 operó con $30 millones de dólares de ingresos y $29.5 millones de gastos, sin asignación del presupuesto general de la ciudad de Nueva York: $2.5 millones provinieron del BID assessment (~8% de los ingresos), y el resto del Winter Village, patrocinios, rentas, cuotas y concesiones.25 El BID se constituye por iniciativa de los propietarios locales y después de ser aprobado por todas las autoridades (Community Board, Borough Board, City Planning, City Council, Mayor y State Comptroller), nadie puede salirse y todos los dueños de las propiedades deben pagar una parte calculada con base en frente de calle, valor catastral, m² comerciales, etcétera. Bryant Park tampoco ha generado los problemas de desplazamiento del High Line porque cuando se remodeló el parque en los años ochenta, Midtown ya era el barrio de oficinas más caro de Manhattan: no había vecinos a quienes desplazar.
La Mexicana: El parque construido a cambio de concesiones inmobiliarias al desarrollador que lo financia
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La Mexicana sigue un modelo parecido al del High Line, pero sin la filantropía ni la organización sin fines de lucro detrás.
El terreno donde se construyó el parque originalmente había sido destinado a vivienda accesible para trabajadores de la zona durante la administración de Marcelo Ebrard (Programa Parcial de Desarrollo de Santa Fe).26 Según las cifras publicadas por La brújula (Nexos) y La Silla Rota a partir de solicitudes de acceso a la información ante el INAI, durante la administración de Miguel Ángel Mancera, el gobierno de la CDMX cedió el 30% de un terreno público de 41.5 hectáreas a FIBRA Danhos y Grupo Copri a cambio de que financiaran la construcción del parque en el 70% restante; el gobierno no aportó nada para la construcción y la administración quedó concesionada a la Asociación de Colonos de Santa Fe por 40 años. Los desarrolladores obtuvieron el derecho a construir 1,650 viviendas de lujo de mínimo 180 m² cada una, con ganancias potenciales de más de $20,000 millones de pesos a cambio de una inversión de $2,000 millones en el parque.27
En los años posteriores al acuerdo, han surgido numerosas irregularidades. Durante la negociación no sólo se dio el caso de que algunos de los intereses de la Asociación de Colonos de Santa Fe estaban mezclados con los de los desarrolladores, sino que las mismas personas dirigían las dos entidades al mismo tiempo.28 A esto se le suma que toda la transacción fue completamente opaca: los detalles que se saben vienen de solicitudes de acceso a la información ante el INAI, que sólo se otorgaron mucho tiempo después de las negociaciones, y los ciudadanos no tenemos forma de saber cómo funciona el fideicomiso privado que administra el parque.
Por otro lado, La Mexicana es un parque muy popular entre los vecinos de los edificios de lujo alrededor, a pesar de ser muy inaccesible: es muy difícil llegar en transporte público; tiene guardias de seguridad privada para hacer cumplir un reglamento que incluye prohibiciones de actividades que son legales en el espacio público como dar una clase de zumba, dar o recibir masajes, o usar las bancas para ejercitarse;29 y tiene un corredor de comercios que hace que se sienta más como un centro comercial que como un parque público.
La Mexicana no es el único caso en el que el gobierno otorga concesiones a un desarrollador privado a cambio de financiar gastos relacionados con el espacio público. En Lomas de Chapultepec (parte del ex fraccionamiento Chapultepec Heights), Fibra Danhos (el mismo desarrollador detrás de La Mexicana) obtuvo permisos para construir la Torre Virreyes, popularmente conocida como “El Dorito” por su forma triangular (60,000 m² de construcción, 2,083 cajones de estacionamiento en 15 niveles, diseñada por Teodoro González de León), a cambio de un paquete de “obras de mitigación y equipamiento urbano” que incluía “pavimentación adecuada, iluminación, mobiliario, señalización, biciestacionamientos, saneamiento y poda del borde norponiente del Bosque de Chapultepec, así como alternativas de movilidad que se vinculen con el Parque Lineal Ferrocarril de Cuernavaca.”30 El parque adyacente hoy es mantenido por la administración del edificio, no por la alcaldía. Como en La Mexicana, el intercambio fue aprobado por Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI), Secretaría de Transportes y Vialidad (SETRAVI, hoy SEMOVI), la Delegación Miguel Hidalgo (hoy Alcaldía), Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX, hoy SEGIAGUA) y la Coordinación de la Autoridad del Espacio Público (AEP, absorbida por SEMOVI en 2018) sin reglas transparentes ni acceso público a los términos.
Brooklyn Bridge Park y los POPS (Privately Owned Public Spaces), ambos en Nueva York, son versiones más transparentes con la misma lógica. Brooklyn Bridge Park fue concebido desde el inicio para incluir 1,210 unidades residenciales, un hotel y locales comerciales cuyas rentas financian su operación, y cuyos derechos para construir condominios de lujo en Pier 6 generaron más de $100 millones de dólares para el parque. A diferencia de La Mexicana, el acuerdo se documentó públicamente.31 Los POPS son la versión más amplia y formalizada del mismo principio: desde 1961, la zonificación de la ciudad de Nueva York permite a los desarrolladores construir más pisos a cambio de operar plazas públicas a nivel de calle, según una fórmula explícita (10 ft² de edificio por cada 1 ft² de plaza), que ha producido 333 ubicaciones y más de 32 hectáreas de espacio público.32 El sistema tampoco es perfecto (una auditoría de 2017 encontró que 182 de las 333 plazas no cumplían con sus obligaciones33) pero los términos del acuerdo están escritos en la ley y el incumplimiento es auditable, a diferencia de las medidas de mitigación a la mexicana que se negocian a puerta cerrada.
Las Bibliotecas de Carnegie: El parque de la vieja filantropía en el que un donante paga la infraestructura y se la entrega al público
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En 1889, Andrew Carnegie publicó “Wealth” en el North American Review, el ensayo que después se conocería como The Gospel of Wealth.34 Carnegie argumentaba que la filantropía es la verdadera solución a la desigualdad, a diferencia del ideal comunista: la filantropía, según Carnegie, “requiere la ulterior evolución de las condiciones actuales, no la total revolución de nuestra civilización.”35 Carnegie era parte del grupo de empresarios que eran tan poco escrupulosos que se ganaron el apodo robber barons (barones ladrones), y en ese momento, el miedo a la revolución no era un miedo abstracto: el texto fue escrito en el auge del movimiento obrero, tres años después de la masacre de Haymarket (1886) y un par de décadas antes de la Revolución rusa.
Carnegie finalmente donó el 90% de su riqueza,36 en parte para ampliar el sistema de bibliotecas públicas de Nueva York. En 1899, Carnegie donó más de $5 millones de dólares (entre $185 y $190 millones actuales) para construir una red de 67 bibliotecas sucursales en Nueva York: 39 bajo la New York Public Library en Manhattan, el Bronx y Staten Island, y el resto bajo los sistemas independientes de Brooklyn Public Library y Queens Public Library. A cambio, la ciudad tenía que proveer los terrenos, mantener y reparar los edificios, gastar al menos el 10% de la donación cada año en su operación, y garantizar que las bibliotecas fueran gratuitas, accesibles y estuvieran abiertas de 9 am a 9 pm todos los días excepto domingos.37 La New York Public Library hoy es una corporación privada sin fines de lucro que opera con fondos mixtos: las bibliotecas de investigación se financian principalmente con dinero privado y las sucursales con dinero de la ciudad. Sin embargo, el planteamiento original es lo contrario al del High Line: en vez de que el estado pague la inversión inicial de la construcción y la organización filantrópica pague el mantenimiento, los filántropos donaban la infraestructura al estado y el estado se comprometía a mantenerla.
Dos detalles interesantes surgen de las bibliotecas de Carnegie. Cuando Carnegie empezó a hacer las bibliotecas, lo criticaron por donar edificios y no libros: un artículo del Philadelphia Times llamó su donación “una ganancia cuestionable,” argumentando que lo último que una biblioteca nueva necesitaba era un edificio (lo que necesitaba eran libros).38 Sin embargo, hoy en día las bibliotecas públicas son una infraestructura cívica que va mucho más allá de los libros: son de los pocos lugares en la ciudad donde cualquiera puede entrar, sin pagar, sin tener que comprar nada, y quedarse el tiempo que quiera. Además, Carnegie no pensó las bibliotecas como una sola infraestructura centralizada, sino como un modelo replicable, dando donativos independientes a ciudades e instituciones que aceptaran sus condiciones: la ciudad pone el terreno, mantiene el edificio y gasta al menos el 10% de la donación cada año en su administración. Bajo ese modelo se construyeron 2,509 bibliotecas entre 1883 y 1929 (1,689 en Estados Unidos y el resto repartidas en Reino Unido, Irlanda, Canadá, Australia, Sudáfrica, el Caribe, Serbia, Francia, Bélgica, Mauricio, Malasia y Fiji).39 Dentro de cada ciudad, las sucursales operan como una red: en Nueva York, las 67 que Carnegie donó forman parte de tres sistemas independientes (New York Public Library, Brooklyn Public Library y Queens Public Library), cada uno con una biblioteca central y sus sucursales conectadas por catálogo compartido y préstamo entre sedes.
Este modelo, en el que un donador privado financia la infraestructura y la dona al estado para que la mantenga, sigue siendo común. Un ejemplo contemporáneo es The Tokyo Toilet, financiado por Koji Yanai (heredero del fundador de Uniqlo) y coordinado por la Nippon Foundation entre 2018 y 2024: 17 baños públicos ubicados en distintas partes del barrio Shibuya diseñados por 16 arquitectos y diseñadores de renombre — entre ellos Tadao Ando, Toyo Ito, Kengo Kuma, Shigeru Ban, Sou Fujimoto y Marc Newson. La administración y el mantenimiento se transfirieron al gobierno de Shibuya en 2024.40 El proyecto inspiró la película Perfect Days (2023) de Wim Wenders.
Otro ejemplo, más cercano al de Carnegie, es el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), fundado por el artista Francisco Toledo en 1988. Toledo compró y restauró un edificio histórico en el centro de Oaxaca, lo equipó con una colección que hoy reúne más de 30,000 piezas de obra gráfica y unas 100,000 fotografías junto con una biblioteca especializada con más de 60,000 volúmenes, y en 2014 lo vendió al INBA (ahora INBAL, Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura) por la cantidad simbólica de un peso, con la condición de que la institución y la colección permanecieran abiertas al público de forma gratuita. La operación corre desde entonces a cargo del INBAL y del gobierno estatal con un presupuesto anual de entre $4.5 y $5.7 millones de pesos. Toledo aplicó variaciones del mismo esquema en otros espacios de Oaxaca durante cinco décadas — el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (1996), el Jardín Etnobotánico (1993), el Centro de las Artes de San Agustín / CaSa (2006) y unas 350 bibliotecas comunitarias en el estado—, sostenidos en parte con los ingresos de su propia obra a través de dos asociaciones civiles (Patronato Pro-Oax y Amigos del IAGO).41 Después de la muerte de Toledo en 2019, sin él como figura pública exigiendo a las autoridades, los espacios han quedado expuestos al mismo riesgo que los Faros, Pilares y las Utopías en la Ciudad de México: dependientes de un presupuesto anual y de la voluntad política del gobierno en turno.
Faros, Pilares, Utopías, etcétera: El parque de Sísifo, que depende del presupuesto anual y de la voluntad política del gobierno en turno
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Como Sísifo empujando la piedra arriba de la montaña una y otra vez hasta el fin de los tiempos, en los últimos veinticinco años, cada gobierno de la Ciudad de México ha reciclado el proyecto cultural del anterior: primero fueron los Faros (Fábricas de Artes y Oficios) de Andrés Manuel López Obrador, luego los Pilares (Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes) de Claudia Sheinbaum y finalmente las Utopías (Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social) de Clara Brugada. Cada administración inventa un sistema parecido, con programa cultural y/o deportivo, nombrado con un acrónimo recursivo42 y sin un mecanismo institucional que garantice su continuidad.
El caso más cómico de esto es el Pilares de El Parián Coyoacán, inaugurado como Pilares en junio de 2024 y elegido sede de la primera Utopía fuera de Iztapalapa cuatro meses después; el Pilares no desapareció sino que quedó como programa dentro de la nueva Utopía,43 y el gobierno de Brugada ha anunciado el plan de integrar 70 de los 300 Pilares en Utopías: una verdadera matrioska de programas sociales.44
El presupuesto refleja los cambios en las prioridades: entre enero y julio de 2025, los 300 Pilares recibieron $8.87 millones de pesos para mantenimiento, mientras que entre enero y agosto del mismo año se invirtieron $983 millones para abrir 10 nuevas Utopías.45 Los programas más antiguos como los Faros tienen problemas de presupuesto todavía peores: a 25 años de su fundación, el Faro de Oriente, el primero de la red, tiene su biblioteca inhabilitada por daños estructurales desde hace cinco años, y sus trabajadores reportan salarios impagos e infraestructura rota.46
Esto sigue pasando, en parte, porque cada administración tiene un incentivo por inaugurar un programa nuevo con su propio sello, por el que la recuerden y que puedan promover: el refrito del programa anterior, con un nombre nuevo. Y como cada proyecto se construye con un presupuesto ad hoc —cada gobierno encuentra los recursos por su cuenta—, su supervivencia depende de la voluntad del siguiente. Parecería que el modelo Sísifo es la única posibilidad en el México actual.
Esta lógica no es exclusiva de México. En Brasil, los Pontos de Cultura —una red de centros culturales comunitarios creada en 2004 por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva con Gilberto Gil como Ministro de Cultura— llegaron a tener más de 4,500 nodos repartidos por el país, hasta que en 2019, el primer día de su gobierno, Jair Bolsonaro absorbió el Ministerio de Cultura dentro del Ministerio de Ciudadanía y desmanteló el programa. Posteriormente Lula reinstauró el ministerio al regresar al poder en 2023 y está reconstruyendo la red: tres administraciones, tres reinicios completos.47
Arnold Arboretum: El parque del endowment
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El Arnold Arboretum es un arboreto de 281 acres en Jamaica Plain, Boston, parte del Emerald Necklace de Frederick Law Olmsted. Empezó con una donación de James Arnold, un comerciante ballenero de New Bedford que en 1868 dejó $100,000 dólares para “el progreso de la agricultura y la horticultura”; sus albaceas, después de consultar con el botánico George B. Emerson, decidieron entregarle el dinero a la Universidad de Harvard para crear un arboreto en un terreno que la universidad ya tenía. Olmsted y Charles Sprague Sargent, el primer director del Arboretum, hicieron el diseño, y el parque abrió en 1872. Diez años después, en 1882, Harvard transfirió el terreno a la ciudad de Boston y la ciudad se comprometió a rentarle el terreno de regreso a Harvard por un dólar al año durante mil años. La ciudad mantiene los caminos y la seguridad, Harvard se encarga de las colecciones y los programas, y está abierto al público todos los días. El arreglo ha funcionado más de 150 años.48
Aunque parte de los fondos con los que se financia el Arboretum proviene de una institución privada, no dependen completamente de una recaudación anual variable. El 81% de sus ingresos operativos —cerca de $16.7 millones de dólares al año— viene de los rendimientos de su endowment,49 un fondo que se ha ido acumulando desde la donación original de Arnold. Harvard administra estos fondos junto con su endowment institucional para fines de inversión, pero los términos legales de las donaciones prohíben gastarlos en cualquier otro propósito: el Arboretum funciona como una unidad académica de Harvard con presupuesto independiente. En vez de ser una fundación dedicada únicamente al parque, el Arboretum depende de la universidad: una organización académica que existe desde hace casi 400 años, tiene un endowment de más de 50 mil millones de dólares, y funciona casi como un mecanismo de gobierno paralelo al estado, garantizando la longevidad del parque.50
Aunque el caso del Arnold Arboretum es único por depender tan poco de fondos fuera del endowment y por ser administrado por una universidad, otros parques se financian con un esquema parecido. El Central Park Conservancy en Nueva York administra un endowment de cerca de $700 millones de dólares, pero los rendimientos cubren sólo aproximadamente el 35% de los $74 millones del operativo anual; el resto se levanta cada año en donaciones, membresías y concesiones.51 Lurie Garden, un jardín de cinco acres dentro del Millennium Park de Chicago, es la versión a escala chica: un endowment de $10 millones de dólares donado por Ann Lurie cubre el mantenimiento en perpetuidad, dedicado exclusivamente a ese jardín y administrado por la Millennium Park Foundation.52 El Olympic Sculpture Park en Seattle también se opera con un endowment dedicado, $25 millones de dólares donados por Jon y Mary Shirley para garantizar acceso libre, pero a diferencia de los anteriores, el terreno mismo es privado, propiedad del Seattle Art Museum, y la garantía de acceso público viene de los términos de la donación, no de un derecho civil.53
SESC Pompeia: El parque del capitalismo del bienestar
El SESC Pompéia, el centro cultural y deportivo en São Paulo construido por etapas entre 1977 y 1986 por Lina Bo Bardi sobre una antigua fábrica de barriles, es en muchos sentidos el espacio público ideal. La fábrica original de los años treinta ya era un edificio especial. Más tarde, la propia intervención de Bo Bardi, que se mudó al sitio durante nueve años para trabajar en el proyecto, lo convirtió en algo todavía más singular. Bo Bardi pensó en el centro no como un centro de “cultura” ni de “deporte”, términos que le parecían cargados y condescendientes, sino como un espacio de ocio (lazer): el proyecto entonces era la transformación de un lugar de trabajo y explotación (la fábrica) en uno de ocio y placer. Tal vez lo más impresionante es que todo funciona: el SESC Pompéia tiene una alberca, canchas de fútbol, un teatro, talleres de cerámica y carpintería, una biblioteca, un restaurante y un espacio de exposiciones, cuando muchos espacios públicos apenas tienen basureros.
Además del mérito por el proyecto arquitectónico, Bo Bardi ha dicho que mucho de lo que sucede en el SESC Pompéia ya estaba ahí antes de su intervención. Cuando ella llegó al sitio, encontró “equipos de fútbol de cinco, un grupo de teatro amateur con recursos mínimos, un club de baile de la tercera edad, un asado los sábados, una tropa de boy scouts, y muchos, muchos niños por todos lados, como una parvada de pájaros.” Ante esto, su estrategia fue “precisamente mantener y amplificar lo que encontramos aquí, nada más.”54
En realidad, la antigua fábrica no era un lote baldío sino un centro comunitario que ya funcionaba: desde 1973 había operado como un centro cultural y deportivo provisional bajo el nombre Centro Cultural e Desportivo Jessé Pinto Freire, parte del SESC (Serviço Social do Comércio). El SESC es una red de centros culturales, deportivos y de ocio distribuidos por todo Brasil accesibles al público general y gratuitos o de muy bajo costo para los trabajadores del sector comercio. Fue creado en 1946 mediante el Decreto-Lei 9.853, a iniciativa de la Confederação Nacional do Comércio, con el objetivo explícito de “disminuir o neutralizar una posible ola de huelgas y demandas” en un momento en el que el Partido Comunista Brasileño tenía 200,000 miembros y 15 representantes en el congreso.55 Se financia con una contribución obligatoria del 1.5% sobre la nómina de las empresas del comercio de bienes, servicios y turismo, recaudada por la autoridad fiscal federal como si fuera un impuesto, pero los recursos son administrados por la federación empresarial privada (CNC) sin formar parte del presupuesto público: una categoría legal brasileña llamada “contribuição parafiscal” (contribución parafiscal), un arreglo institucional poco común.56 El resultado es una infraestructura que se fondea como un impuesto, se administra como una empresa privada paraestatal, y es accesible como un servicio público.
A primera impresión, los SESC pueden parecer clubes privados que las empresas brindan como una prestación a sus empleados, y cuando uno empieza a entender que son financiados por una contribución obligatoria parecen más bien un modelo propio del estado de bienestar, pero realmente son otra cosa. La historiadora Barbara Weinstein llama a este modelo “capitalismo del bienestar”: los empresarios financian servicios sociales no por solidaridad sino para prevenir que los trabajadores se organicen políticamente, manteniendo una relación en la que el bienestar es un regalo patronal en vez de un derecho laboral.57 Uno también podría pensar en el SESC como la versión institucionalizada de la filantropía al estilo de Carnegie: construir infraestructura social con dinero del sector empresarial, pero a través de una contribución obligatoria y administrada por el sector privado, no por el estado.
A pesar de las críticas a este sistema, el SESC Pompéia es un espacio público que funciona porque está financiado por un modelo que garantiza su existencia. No depende de la voluntad política de un gobierno en turno ni de la generosidad de un filántropo, sino de un mecanismo automático garantizado institucionalmente.
Lo más parecido a este caso específico de Brasil son los parques que se han hecho a través de las políticas del estado de bienestar como el Parc de la Villette en París y los Folkets Parker en Suecia. El Parc de la Villette fue uno de los Grands Travaux culturales del gobierno de François Mitterrand, financiado por el estado francés y operado por una entidad pública estatal. Es un proyecto grande y conceptualmente ambicioso, diseñado por el arquitecto suizo-francés Bernard Tschumi, ganador del concurso internacional para diseñarlo organizado en 1982: en 1985, Tschumi invitó al filósofo Jacques Derrida a colaborar en el diseño del parque y de esa colaboración salió el ensayo de Derrida Point de folie — Maintenant l'architecture (1986). El parque está organizado sobre una retícula de 26 folies rojas distribuidas cada 120 metros que albergan cafés, oficinas de información, talleres y salones para clases.58 Los Folkets Parker (Parques del Pueblo), una red sueca que llegó a tener unos 600 parques, fueron fundados a partir de 1891 por asociaciones obreras y socialdemócratas para reuniones políticas, educación y recreación; en la posguerra fueron absorbidos por el estado de bienestar sueco, perdiendo su aspecto más radical y militante a cambio de una permanencia garantizada por el estado.59 Mientras que en el SESC los empresarios financian los servicios, la Villette y los Folkets Parker son producto del propio estado o de los trabajadores organizados: un derecho en vez de un regalo. Imaginar un parque como estos en México es difícil precisamente porque el país nunca terminó de consolidar un estado de bienestar.60
Jardín de los Platitos: El parque especial
→ Ver ficha de Jardín de los Platitos
El Jardín de los Platitos es una cuchilla diminuta entre tres calles, junto al Río Querétaro. Lo construyó en 1942 Daniel Mendoza Guevara, diputado local y veterano de la Revolución mexicana, sobre un terreno baldío, con un diseño hecho por su pariente Carlos Mendoza: una fuente, ocho bancas, un farol y ocho jardineras de mampostería. Con los años estos elementos se fueron cubriendo de fragmentos de platos de porcelana rotos rescatados de un tiradero cercano, sin un diseño planeado y por autoría colectiva. El parque se ha convertido en un hito de la ciudad: la fonda de al lado se llama Los Platitos y hoy está catalogado como monumento histórico por el INAH.61
El Jardín de los Platitos es evidencia de que un proyecto no tiene que ser grande ni haber sido diseñado por un arquitecto famoso para ser muy especial. Es tan especial que ahí se ponían los mariachis.
Otro proyecto en el que una serie de decisiones idiosincráticas de personas que no son expertos en diseño han resultado en un lugar especial es el Liz Christy Garden, ubicado en la esquina noreste de Bowery y Houston en Manhattan. Fue el primer jardín comunitario de Nueva York. En 1973, la artista Liz Christy y un grupo de activistas conocidos como los Green Guerillas, que lanzaban bombas de semillas en terrenos abandonados, limpiaron el terreno y a partir del año siguiente la ciudad les empezó a rentar el espacio por $1 dólar al mes. Desde entonces el jardín ha sido mantenido por un grupo de unos veinte voluntarios sin un presupuesto formal: hoy en día tiene un estanque, una pérgola de uvas, una arboleda de abedules llorones, árboles frutales, un dawn redwood, vegetales, hierbas y cientos de variedades de plantas perennes.62
El cárcamo de Dolores: El parque de la integración plástica
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El cárcamo de Dolores, ubicado en la segunda sección del Bosque de Chapultepec, es el punto de llegada del Sistema Lerma a la Ciudad de México: la cámara donde el agua de los manantiales del Estado de México se distribuye a la ciudad. Además de la obra civil, construida en 1951, el gobierno de Miguel Alemán Valdés comisionó a Diego Rivera para que hiciera un mural que celebrara esta infraestructura en las paredes del cárcamo. En la obra, titulada El agua, origen de la vida y pintada directamente en la superficie por la que pasaba el agua, se pueden ver imágenes de los primeros organismos vivos al lado de los obreros construyendo el Sistema Lerma: es un homenaje al agua, sin la cual no existiría la vida, pero también a los trabajadores que permiten que el agua llegue a las casas con solo abrir una llave. Afuera del cárcamo, Rivera diseñó la Fuente de Tláloc, un mosaico monumental del dios prehispánico de la lluvia. El cárcamo operó cerca de cuatro décadas hasta que se cerró el flujo del agua para conservar el mural, y desde 2010 funciona como museo abierto al público.63
Si el Jardín de los Platitos es único por un diseño que sucedió de manera colectiva y orgánica, el cárcamo de Dolores lo es por una obra comisionada por el estado a un artista reconocido.
Es un caso del modelo conocido en México como integración plástica, el principio formulado por el muralismo mexicano en la primera mitad del siglo XX. En palabras de David Alfaro Siqueiros, se trataba de lograr “una plástica que sea simultáneamente, y de manera indivisible, arquitectura, pintura, escultura, policromía, etcétera”.64 Otros espacios construidos bajo esta lógica son Ciudad Universitaria de la UNAM (1952), donde la Biblioteca Central de Juan O'Gorman, el Estadio Olímpico de Diego Rivera y la Rectoría con el mural escultórico de David Alfaro Siqueiros forman un solo conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007;65 la Ciudad Universitaria de Caracas (Carlos Raúl Villanueva, 1944–1970), con piezas de Alexander Calder, Fernand Léger, Hans Arp, Antoine Pevsner y Victor Vasarely, también Patrimonio de la Humanidad (2000);66 y el Polyforum Cultural Siqueiros (1971), pintado por Siqueiros por dentro y por fuera.
La Ciudadela: El parque como programa secundario
La Ciudadela alberga la Biblioteca de México y cinco bibliotecas personales históricas: las de los escritores José Luis Martínez, Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis.67 De las bibliotecas personales, cada una conserva el orden en el que estaba en la casa del coleccionista. El acceso es libre y abierto de lunes a domingo.
Además, la Ciudadela tiene la condición única de estar ubicada al lado del Parque de la Ciudadela. El parque se complementa con la biblioteca: la biblioteca se vuelve parque y el parque biblioteca. Y como las colecciones de las bibliotecas personales no se pueden consultar en ningún otro lado, el espacio adquiere automáticamente un programa cultural valioso y funciona adicionalmente como un destino con fines específicos, sin que la administración tenga que contratar a alguien para que invente un programa populista (clases de zumba) que atraiga a la gente a un parque genérico.
Hay otros casos del mismo modelo: Frente a Aeromoto, una biblioteca pública de libros de arte fundada en 2015 en la colonia Juárez con las colecciones personales de cuatro amigos, había un jardín público, ocupando el lugar designado para estacionar un coche, diseñado por Diego Pérez; la biblioteca, junto con el jardín, funcionaban como bienes comunes en oposición a la privatización del espacio público.68 69 La Beinecke Rare Book Library en Yale, biblioteca de manuscritos raros y libros antiguos, se asoma a Hewitt Quadrangle, una plaza hundida con un jardín escultórico de Isamu Noguchi.70 The Cloisters, el museo de arte medieval del Met armado con fragmentos de cuatro abadías francesas, está enclavado dentro de Fort Tryon Park en el extremo norte de Manhattan; el parque es un destino dominguero precisamente porque al final del paseo está el museo.71 Y el Isabella Stewart Gardner Museum en Boston, la colección idiosincrática de Gardner instalada en un palacio veneciano construido para alojarla, está dentro de The Fenway, parte del Emerald Necklace de Olmsted.72
Tianguis de Sullivan: El parque como infraestructura para la auto-organización
→ Ver ficha de Tianguis de Sullivan
El tianguis de Sullivan, igual que muchos de los tianguis de México, se ha categorizado popularmente como comercio informal, lo cual técnicamente implica no cumplir con las leyes: tal vez los patrones no pagan cuotas del IMSS o no emiten facturas o no tienen un permiso para operar como los comercios dentro de locales comerciales. Coloquialmente, el término informal también nos puede hacer pensar que lo que sucede ahí es caótico e improvisado, pero en realidad, los tianguis están igual de organizados o más que cualquier centro comercial: el de Sullivan es operado por un sindicato y los vendedores tienen que pagar una cuota para entrar y otra para vender; cuando entra alguien, tiene que comprar los componentes del puesto y el uniforme especificado por el sindicato. Otra regla para entrar es que no se puede vender un producto que ya está en venta en el tianguis, lo cual garantiza diversidad para el público y protege a los miembros más antiguos de la competencia.73
Todo esto sucede en un parque, un espacio público, que es monopolizado temporalmente (en este caso cada martes y jueves) por una organización comercial, pero el tianguis también es una infraestructura útil para los vecinos. El tianguis es un ejemplo de un modelo temporal complejo, con cocinas, techos, pisos, electricidad, etcétera, que funciona de manera paralela a la administración del parque y demuestra cómo un espacio público puede funcionar como infraestructura para la auto-organización.
Existen muchos más ejemplos de esto. Los vendedores de libros documentados en Sidewalk de Mitchell Duneier (1999) y su versión documental (2010) operaban sobre la Sexta Avenida en Greenwich Village, a la altura de Washington Square Park, vendiendo libros usados y revistas desde mesas en la banqueta, con sus propias jerarquías sociales (los vendedores de libros en la cima, los de revistas un escalón abajo, y al final los que hacían trabajos sueltos).74 Les Bouquinistes de París: 240 vendedores que han operado durante más de cuatro siglos desde sus 900 cajas verdes a lo largo de tres kilómetros del río Sena, inscritos en 2019 en el Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de Francia. En 2023 se opusieron al plan de la prefectura de París de removerlos durante los Juegos Olímpicos de París 2024; en febrero de 2024, Emmanuel Macron canceló el plan y los bouquinistes permanecieron en el Sena durante los Juegos.75
El Zócalo: El mejor parque es la ciudad
Finalmente, hay un tipo de parque que no necesita programa porque su ubicación y su historia lo convierten en el escenario natural de la vida cívica. Todo pasa en el parque porque realmente es un espacio público: accesible, conectado con la ciudad. Estos también son espacios de contestación, donde los ciudadanos constantemente ejercen el derecho a manifestarse y donde el sentido del espacio es resignificado una y otra vez. El Zócalo de la Ciudad de México, por ejemplo, se volvió el destino natural de las manifestaciones y los gobiernos recientes lo han ocupado con cada vez más intensidad con eventos masivos, conciertos, ferias y actos oficiales.76
Como este, hay incontables ejemplos. En los años cincuenta, una organización vecinal liderada por Shirley Hayes y Jane Jacobs derrotó el plan de Robert Moses de construir una autopista de cuatro carriles a través de Washington Square Park; en 1958 el parque fue cerrado permanentemente al tráfico vehicular. Unos años después, el 9 de abril de 1961, alrededor de tres mil personas —cantantes, beatniks, músicos folk, entre ellas un Bob Dylan recién llegado a Nueva York— se amotinaron en el mismo parque contra el intento del comisionado de parques de prohibir las reuniones dominicales de música folk sin permiso, en lo que la prensa llamó la Beatnik Riot. Desde 1977, las Madres de Plaza de Mayo marchan cada jueves alrededor de la Pirámide de Mayo en Buenos Aires con pañuelos blancos, exigiendo justicia por sus hijos desaparecidos durante la última dictadura militar argentina (1976–1983). La Plaza Tahrir en El Cairo fue el centro de la Primavera Árabe egipcia: las protestas masivas que comenzaron el 25 de enero de 2011 forzaron la renuncia de Hosni Mubarak el 11 de febrero, poniendo fin a casi tres décadas de su gobierno. Y en la primavera de 1989, las protestas estudiantiles pro-democracia que ocuparon durante semanas la Plaza de Tiananmen en Beijing fueron reprimidas violentamente por el Ejército Popular de Liberación en la masacre del 4 de junio.77
Bibliografía
Footnotes
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María del Carmen Collado Herrera, “Chapultepec Heights: un negocio urbano en la Ciudad de México posrevolucionaria,” Antropología, no. 72 (2003): 44–45. ↩
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La biografía más conocida de Antonieta Rivas Mercado es la novela documental de Kathryn S. Blair, In the Shadow of the Angel: Three Critical Decades in Mexico's History (1999), publicada en español como A la sombra del ángel. Kathryn S. Blair fue esposa de Donald Antonio Blair, único hijo de Antonieta y Albert Blair, y dedicó veinte años a investigar la vida de su suegra para escribir el libro. ↩
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Collado Herrera, “Chapultepec Heights,” 48. ↩
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Collado Herrera, “Chapultepec Heights,” 42–44. ↩
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Alfonso Valenzuela Aguilera, “Utopías urbanas: el legado social de José Luis Cuevas Pietrasanta,” Anuario de Espacios Urbanos, UAM, 2017. ↩
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Collado Herrera, “Chapultepec Heights,” 49. ↩
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Boletín de Las Lomas de Chapultepec, enero 1925, núm. 15, publicado por Chapultepec Heights Co. S.A., citado en Manuel Sánchez de Carmona, La Arquitectura en Las Lomas de Chapultepec (México, s. f.). ↩
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Esto es muy evidente en los mapas del desarrollo hechos en la época. Por ejemplo, en el Plano Oficial de la Colonia Lomas de Chapultepec de 1942 (Chapultepec Heights Co. S.A.; copia heliográfica coloreada de 114×220 cm subastada en Morton Subastas), las barrancas, incluyendo donde está el Parque Cárpatos, están representadas igual que el terreno que queda afuera del desarrollo. ↩
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“Broadway and Its Bowties,” The Greatest Grid, Museum of the City of New York, https://thegreatestgrid.mcny.org/greatest-grid/broadway-and-its-bowties. ↩
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“High Line is Expansion's Sole Supporter at Chelsea Market Meeting,” DNAinfo, 26 de enero de 2012, https://www.dnainfo.com/20120126/chelsea-hells-kitchen/high-line-is-expansions-sole-supporter-at-chelsea-market-meeting/. ↩
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“Google Buys Chelsea Market for $2.4 Billion,” Eater NY, 20 de marzo de 2018, https://ny.eater.com/2018/3/20/17143624/google-buys-chelsea-market-nyc. ↩
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“Public-Private Partnerships for Green Space in NYC,” Columbia University Case Consortium, consultado en abril de 2026, https://ccnmtl.columbia.edu/projects/caseconsortium/casestudies/128/casestudy/www/layout/case_id_128_id_903.html. Desglose: ~$112M ciudad de Nueva York + ~$20M gobierno federal + ~$0.4M estado = ~$133M público; ~$13M Friends of the High Line + ~$7M Caledonia (desarrollador adyacente) + resto de campaña de capital = ~$57M privado. ↩
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“Public-Private Partnerships for Green Space in NYC,” Columbia University Case Consortium, consultado en abril de 2026, https://ccnmtl.columbia.edu/projects/caseconsortium/casestudies/128/casestudy/www/layout/case_id_128_id_903.html. Desglose: ~$112M ciudad de Nueva York + ~$20M gobierno federal + ~$0.4M estado = ~$133M público; ~$13M Friends of the High Line + ~$7M Caledonia (desarrollador adyacente) + resto de campaña de capital = ~$57M privado. ↩
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Friends of the High Line, IRS Form 990 (año fiscal 2024), vía ProPublica Nonprofit Explorer, https://projects.propublica.org/nonprofits/organizations/311734086. ↩
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“High Line's High Maintenance Cost May Tax Local Businesses,” Gothamist, 2009, https://gothamist.com/news/high-lines-high-maintenance-cost-may-tax-local-businesses; cifra de $672,000/acre/año en 2009 del High Line Improvement District FAQ, http://assets.thehighline.org/pdf/id_faq.pdf. ↩
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Paul Goldberger, “Building Up and Tearing Down: Reflections on the Life of an Architecture Critic in New York” (conferencia), https://paulgoldberger.com/lectures/building-up-and-tearing-down-reflections-on-the-life-of-an-architecture-critic-in-new-york/. ↩
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Michael Kimmelman, “33 Ways to Remember the 2010s,” The New York Times, 26 de diciembre de 2019, citado en The High Line Blog, 6 de enero de 2020, https://www.thehighline.org/blog/2020/01/06/looking-back-looking-forward/. ↩
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“The Murky Ethics and Uncertain Longevity of Privately Financed Public Parks,” Bloomberg CityLab, 13 de mayo de 2013, https://www.bloomberg.com/news/articles/2013-05-13/the-murky-ethics-and-uncertain-longevity-of-privately-financed-public-parks. ↩
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Aaron Betsky, “Between Renewal and Gentrification: What the High Line Reveals About Manhattan,” Literary Hub, https://lithub.com/between-renewal-and-gentrification-what-the-high-line-reveals-about-manhattan/. ↩
-
Robert Hammond, citado en “'We Failed': High Line Creator Has Regrets,” DNAinfo, 13 de febrero de 2017, https://www.dnainfo.com/new-york/20170213/chelsea/high-line-citylab-robert-hammond/. ↩
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“The Murky Ethics and Uncertain Longevity of Privately Financed Public Parks,” Bloomberg CityLab, 13 de mayo de 2013, https://www.bloomberg.com/news/articles/2013-05-13/the-murky-ethics-and-uncertain-longevity-of-privately-financed-public-parks. ↩
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“The Murky Ethics and Uncertain Longevity of Privately Financed Public Parks,” Bloomberg CityLab, 13 de mayo de 2013, https://www.bloomberg.com/news/articles/2013-05-13/the-murky-ethics-and-uncertain-longevity-of-privately-financed-public-parks. ↩
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En ese sentido, este modelo es más parecido al del SESC, pero la afiliación es voluntaria (los vecinos forman un BID) y sucede a menor escala (cada BID es específico a un grupo y un espacio). ↩
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Bryant Park Corporation, “About Bryant Park Corporation,” https://bryantpark.org/about; Andrew Manshel, “How Bryant Park Became New York's Town Square,” CityLab, 4 de abril de 2018, https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-04-04/the-story-of-new-york-s-bryant-park-revival. ↩
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Cifras aproximadas de la operación de la Bryant Park Corporation, discutidas en Andrew Manshel, “How Bryant Park Became New York's Town Square,” CityLab, 4 de abril de 2018, https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-04-04/the-story-of-new-york-s-bryant-park-revival. ↩
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Joaquín Diez-Canedo, “Detrás del artificio: Parque La Mexicana,” La brújula (Nexos), agosto de 2018, https://labrujula.nexos.com.mx/detras-del-artificio-parque-la-mexicana/. ↩
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Martha Delgado, “La Mexicana: malos negocios,” La Silla Rota, 18 de diciembre de 2017, https://lasillarota.com/la-mexicana-malos-negocios/194969, citada en “A la mexicana,” Arquine, https://arquine.com/a-la-mexicana/. ↩
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Detalle particularmente cómico: Alejandro Allende y Cos era vicepresidente de la Asociación de Colonos y presidente de Copri, y Sergio Haua era vicepresidente de Copri y presidente de la Asociación de Colonos. Salvador Medina Ramírez, “Asociación de Colonos [empresariales] Zedec Santa Fe [S.A. de] C.V.,” https://salvadormedina.mx/asociacion-de-colonos-empresariales/; “La asociación que administra Santa Fe es empresarial, no de vecinos: activista,” La Jornada, 6 de abril de 2011, https://www.jornada.com.mx/2011/04/06/capital/041n1cap. ↩
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“Reglamento,” Parque La Mexicana, https://parquelamexicana.mx/reglamento/, consultado en abril de 2026. ↩
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Juan José Kochen, “Un dorito para la ciudad,” Arquine, 12 de diciembre de 2015, https://arquine.com/un-dorito-para-la-ciudad/. ↩
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“Project Development,” Brooklyn Bridge Park Corporation, https://brooklynbridgepark.org/about/brooklyn-bridge-park-corporation/project-development/; Brooklyn Bridge Park Conservancy, https://www.brooklynbridgepark.org/. ↩
-
Jerold S. Kayden, Privately Owned Public Space: The New York City Experience (Nueva York: Wiley, 2000), publicado en colaboración con el New York City Department of City Planning y el Municipal Art Society of New York. El catálogo en línea de los POPS se mantiene en apops.mas.org, proyecto fundado por Kayden en 2002. ↩
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Office of the New York City Comptroller Scott M. Stringer, Audit Report on the City's Oversight over Privately Owned Public Spaces, audit no. SR16-102A, 19 de abril de 2017, https://comptroller.nyc.gov/reports/audit-report-on-the-on-the-citys-oversight-over-privately-owned-public-spaces/. La auditoría también encontró que 275 de las 333 POPS no habían sido inspeccionadas por el Department of Buildings en al menos cuatro años. ↩
-
Andrew Carnegie, “Wealth,” North American Review 148, no. 391 (junio de 1889). Conocido como The Gospel of Wealth. ↩
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Andrew Carnegie, “El evangelio de la riqueza,” Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (Madrid: 15 de septiembre de 1890), traducción anónima. Reproducido en Memoria Política de México, https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/5RepDictadura/1890-ER-AC.html. ↩
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Carnegie distribuyó cerca del 90% de su fortuna durante su vida y por testamento, principalmente a través de la Carnegie Corporation of New York (1911) y otras fundaciones. Ver Daniel Hutcheson, “Andrew Carnegie and the great philanthropic misunderstanding,” Nottingham Trent University, marzo de 2021, https://www.ntu.ac.uk/about-us/news/news-articles/2021/03/expert-blog-andrew-carnegie-and-the-great-philanthropic-misunderstanding. Para contraste con donantes contemporáneos, Elon Musk ha donado menos del 1% de su riqueza y Mark Zuckerberg entre el 1 y el 5%. ↩
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“Carnegie's Gift: The Progressive Era Roots of Today's Branch Library,” Urban Omnibus, octubre de 2014, https://urbanomnibus.net/2014/10/carnegies-gift-the-progressive-era-roots-of-todays-branch-library/. ↩
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“Carnegie's Gift: The Progressive Era Roots of Today's Branch Library,” Urban Omnibus, octubre de 2014, https://urbanomnibus.net/2014/10/carnegies-gift-the-progressive-era-roots-of-todays-branch-library/. ↩
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Carnegie Corporation of New York, “Andrew Carnegie's Library Legacy: A Timeline,” https://www.carnegie.org/our-work/article/andrew-carnegies-library-legacy/; George S. Bobinski, Carnegie Libraries: Their History and Impact on American Public Library Development (Chicago: American Library Association, 1969). ↩
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“The Tokyo Toilet,” Nippon Foundation, https://tokyotoilet.jp/en/; “Maintenance and Operation of THE TOKYO TOILET to Be Transferred to Shibuya City,” Nippon Foundation, 23 de junio de 2023, https://en.nippon-foundation.or.jp/news/articles/2023/20230623-91309.html; “The Tokyo Toilet Project Makes a Splash in Shibuya and Cannes,” Nippon.com, https://www.nippon.com/en/japan-topics/g02303/. ↩
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Sobre el IAGO y su donación al INBAL en 2014: Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, “Colección Toledo-INBAL,” https://www.iago.com.mx/coleccion-toledo-inbal/; “El Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca conmemora su 31 aniversario,” INBAL, https://inba.gob.mx/prensa/13420/; “Instituciones de Francisco Toledo aseguran su continuidad,” El Imparcial de Oaxaca, https://imparcialoaxaca.mx/arte-y-cultura/352561/. ↩
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Acrónimos diseñados retroactivamente para que las siglas formen una palabra con significado propio. ↩
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“El sello de Clara: Utopías en lugar de Pilares,” CDMX Magacín, octubre de 2024, https://cdmx.info/el-sello-de-clara-utopias-en-lugar-de-pilares/. ↩
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“El sello de Clara: Utopías en lugar de Pilares,” CDMX Magacín, octubre de 2024, https://cdmx.info/el-sello-de-clara-utopias-en-lugar-de-pilares/. ↩
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“Mientras se promueven las Utopías, sobrevive Pilares con poco dinero,” Diario Basta, 24 de noviembre de 2025, https://diariobasta.com/2025/11/24/mientras-se-promueven-las-utopias-sobrevive-pilares-con-poco-dinero/. ↩
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“Tras 25 años, los Faros padecen abandono y clima laboral hostil,” El Universal, febrero de 2025, https://www.eluniversal.com.mx/cultura/tras-25-anos-los-faros-de-la-ciudad-padecen-abandono-y-clima-laboral-hostil/. ↩
-
“Cultura Viva,” Ministério da Cultura do Brasil, https://www.gov.br/cultura/pt-br; “'Melhor ministro da Cultura,' Gil foi criticado até por artistas após convite de Lula em 2003,” Brasil de Fato, 12 de diciembre de 2022, https://www.brasildefato.com.br/2022/12/12/melhor-ministro-da-cultura-gil-foi-criticado-ate-por-artistas-apos-convite-de-lula-em-2003/; Decreto nº 9.674, de 2 de enero de 2019 (Brasil), que reorganizó la administración pública federal absorbiendo el Ministerio de Cultura. ↩
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“About the Arnold Arboretum,” Arnold Arboretum of Harvard University, https://arboretum.harvard.edu/about/; “Arnold Arboretum Turns 150,” Harvard Magazine, 2022, https://www.harvardmagazine.com/2022/02/features-arnold-arboretum-150-years; “Arnold Arboretum,” Emerald Necklace Conservancy, https://www.emeraldnecklace.org/park-overview/arnold-arboretum/. ↩
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En español, endowment se traduce como “dotación financiera” o “fondo patrimonial”: un fondo de capital que no se gasta sino que se invierte, y cuyos rendimientos —y solo sus rendimientos— financian la operación de la institución a perpetuidad. Es el modelo que sostiene a las grandes universidades de Estados Unidos y a varias instituciones culturales. Ver “Dotación financiera,” Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Dotaci%C3%B3n_financiera. ↩
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Datos de 2024: Arnold Arboretum, “Donors and Statement of Activities for Fiscal Year 2024” y “FY24 Impact Letter” del director William (Ned) Friedman, octubre de 2024, https://arboretum.harvard.edu/support/donors-fy2024/. ↩
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Central Park Conservancy, Financial Statements June 30, 2024 and 2023, https://s3.amazonaws.com/assets.centralparknyc.org/media/documents/CPC-FY24-Financial-Statements.pdf; “Governance,” Central Park Conservancy, https://www.centralparknyc.org/governance. ↩
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“About,” Lurie Garden, https://www.luriegarden.org/about/. ↩
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“Seattle Art Museum opens its Olympic Sculpture Park with a two-day celebration beginning on January 20, 2007,” HistoryLink, https://historylink.org/File/8130. Jon y Mary Shirley aportaron alrededor de $30 millones de dólares en total al proyecto en 2001, de los cuales aproximadamente $25 millones se constituyeron como endowment dedicado a garantizar acceso libre a perpetuidad. ↩
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Marcelo Ferraz, “The Making of SESC Pompéia,” Lina Bo Bardi Together, 3 de agosto de 2012, https://linabobarditogether.com/2012/08/03/the-making-of-sesc-pompeia-by-marcelo-ferraz/. ↩
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Barbara Weinstein, For Social Peace in Brazil: Industrialists and the Remaking of the Working Class in São Paulo, 1920–1964 (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1996); “Carta da Paz Social,” I Conferência das Classes Produtoras (I Conclap), Teresópolis, mayo de 1945, https://www.sescrio.org.br/wp-content/uploads/2021/08/Anexo-II-Carta-da-Paz-Social.pdf. ↩
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El Decreto-Lei 9.853 de 1946 fijó la contribución original en 2% de la nómina; la tasa fue ajustada posteriormente al 1.5% vigente, sobre el comercio de bienes, servicios y turismo. Decreto-Lei 9.853 de 13 de septiembre de 1946, Presidência da República, https://www.planalto.gov.br/CCIVIL_03/Decreto-Lei/1937-1946/Del9853.htm; “Transparência: Origem dos Recursos,” SESC Departamento Nacional, https://transparencia-dn.sesc.com.br/transparencia/pagina/ler/167; Portal do Comércio (CNC), https://portaldocomercio.org.br/transparencia/. ↩
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Weinstein, For Social Peace in Brazil, 1996. ↩
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“Parc de la Villette,” Bernard Tschumi Architects, https://www.tschumi.com/projects/3; “Les Folies,” La Villette, https://www.lavillette.com/en/les-folies/; “Parc de la Villette, Paris (1982),” International Union of Architects, https://www.uia-architectes.org/en/competition/parc-de-la-villette-paris-1982/. ↩
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Johan Pries y Mikael Stigendal, “Making the People's landscape: Landscape ideals, collective labour, and the People's parks (Folkets Parker) movement in Sweden, 1891–present,” Geoforum, 2020, https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0305748820301171; “Parks and Houses for the People,” Places Journal, https://placesjournal.org/article/swedish-social-democratic-parks-and-houses-for-the-people/. ↩
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El gasto social público mexicano ronda el 15% del PIB, frente al promedio OECD de ~20% y los más de 30% de países como Francia o Finlandia. La reforma estructural iniciada en 1983 incluyó la privatización masiva de empresas estatales, la individualización del sistema de pensiones del IMSS (1997) y del ISSSTE (2007), y un cambio explícito “de un estado social robusto a un estado reducido con responsabilidades mínimas en el bienestar”. Datos: OECD, Society at a Glance 2024, “Social Spending,” https://www.oecd.org/en/publications/society-at-a-glance-2024_918d8db3-en/full-report/social-spending_d72b8d7b.html; Howard Waitzkin et al., “Three decades of neoliberalism in Mexico: the destruction of society,” International Journal of Health Services 45, no. 2 (2015), https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25813500/; Dag MacLeod, Downsizing the State: Privatization and the Limits of Neoliberal Reform in Mexico (Penn State University Press, 2004). ↩
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Datos históricos: Juan Servín Muñoz, citado en “El Jardín de los Platitos: historia y encanto en Querétaro,” Quadratín Querétaro, https://queretaro.quadratin.com.mx/el-jardin-de-los-platitos-historia-y-encanto-en-queretaro/; registro como monumento histórico INAH en Sistema de Información Cultural, https://sic.cultura.gob.mx/ficha.php?table=mhistorico&table_id=1333; detalles de la remodelación de 2012 en “Entregan remodelación de los Platitos,” El Universal Querétaro, 14 de septiembre de 2012, https://www.eluniversalqueretaro.mx/politica/14-09-2012/entregan-remodelacion-de-los-platitos/. ↩
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“Liz Christy Community Garden,” The Cultural Landscape Foundation, https://www.tclf.org/landscapes/liz-christy-community-garden; página oficial: lizchristygarden.us. ↩
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“Cárcamo de Dolores: La memoria del agua,” CASUL Casa Universitaria del Libro, UNAM, https://casul.unam.mx/carcamo-de-dolores-la-memoria-del-agua/; “Viejos olores en la moderna acuápolis: el mural del cárcamo de Chapultepec,” Arqueología Mexicana, https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/viejos-olores-en-la-moderna-acuapolis-el-mural-del-carcamo-de-chapultepec; “Museo Cárcamo de Dolores,” Ciudad de México, https://mexicocity.cdmx.gob.mx/venues/carcamo-museum/. ↩
-
David Alfaro Siqueiros, "Texto sobre el proyecto de coordinación de la pintura y la escultura con la arquitectura en la construcción de la Ciudad Universitaria de México" (1950), en Raquel Tibol (sel.), "David Alfaro Siqueiros en la integración plástica," Cuadernos de Arquitectura (México, INBA), núm. 20 (1967), pp. 15-16; citado en Ana Torres Arroyo, "Siqueiros: deconstrucción de la integración plástica," Cuadernos Americanos 185 (México, 2023/3): 68. ↩
-
UNESCO World Heritage Centre, “Central University City Campus of the Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),” inscrita en 2007, https://whc.unesco.org/en/list/1250/. ↩
-
UNESCO World Heritage Centre, “Ciudad Universitaria de Caracas,” inscrita en 2000, https://whc.unesco.org/en/list/986/. ↩
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Las cinco bibliotecas personales (José Luis Martínez, Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis) están abiertas al público en el conjunto de la Biblioteca de México y conservan colecciones únicas de cada coleccionista, desde revistas literarias del siglo XIX hasta cultura popular contemporánea. “Bibliotecas Personales,” Biblioteca de México, https://www.bibliotecademexico.gob.mx/info_detalle_mx.php?area=SC&id=91. ↩
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Ahora, Diego Pérez junto con los fundadores de Aeromoto, activaron una segunda versión del jardín frente a El Castillo de Chapultepec utilizando la única vía legal disponible para la colocación de enseres sobre la vía pública promovida a partir de la pandemia.
Sobre el modelo de Aeromoto como bien común: Gabriela Jauregui, “Elective Affinities for the Common Good,” en Interdependence, e-flux Architecture en colaboración con OtherNetwork, https://www.e-flux.com/architecture/interdependence/669028/elective-affinities-for-the-common-good. Sobre el jardín, inaugurado el 7 de agosto de 2025: “El jardín de Aeromoto,” APRDELESP, https://www.elcastillodechapultepec.com/es/el-jardin-de-aeromoto/. ↩ -
Actualmente no hay un vehículo legal para colocar enseres sobre la vía pública que no sea a través de la vía comercial. Por ejemplo, no es posible poner una maceta sobre la banqueta frente a una casa. Esto ha derivado en una especie de privatización temporal de muchas banquetas y calles en la Ciudad de México. ↩
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Beinecke Rare Book & Manuscript Library, Yale University, https://beinecke.library.yale.edu/; el jardín hundido es The Garden (Pyramid, Sun, and Cube) de Isamu Noguchi, 1964. ↩
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“The Met Cloisters,” The Metropolitan Museum of Art, https://www.metmuseum.org/visit/plan-your-visit/met-cloisters; inaugurado en 1938, financiado por John D. Rockefeller Jr. dentro de Fort Tryon Park, también donación suya a la ciudad de Nueva York. ↩
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“About the Museum,” Isabella Stewart Gardner Museum, https://www.gardnermuseum.org/about. Inaugurado en 1903 en un palacete inspirado en el Palazzo Barbaro de Venecia. Por instrucción del testamento de Gardner, la colección debe permanecer expuesta exactamente como ella la dejó. ↩
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Información sobre la organización del tianguis basada en el trabajo de campo de APRDELESP durante el proyecto Los Empalmes (2014–2016), en el que el equipo operó temporalmente un puesto en el tianguis. Ver Caso de estudio 29: Los Empalmes, APRDELESP. ↩
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Mitchell Duneier, Sidewalk (Nueva York: Farrar, Straus and Giroux, 1999); Mitchell Duneier y Barry Alexander Brown, dirs., Sidewalk [documental] (2010). ↩
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Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de Francia, Ministère de la Culture, 2019; “Los 'bouquinistes' del Sena, símbolo de París, expulsados por los Juegos Olímpicos,” SwissInfo, 1 de agosto de 2023, https://www.swissinfo.ch/spa/los-bouquinistes-del-sena-s%C3%ADmbolo-de-par%C3%ADs-expulsados-por-los-juegos-ol%C3%ADmpicos/48702396; “Olympic Games: Macron cancels plans to relocate Paris' riverside booksellers,” Euronews, 14 de febrero de 2024, https://www.euronews.com/culture/2024/02/14/olympic-games-macron-cancels-plans-to-relocate-paris-riverside-booksellers. ↩
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Lorena Umaña Reyes, “Las representaciones sociales sobre el Zócalo de la Ciudad de México como espacio para la protesta. Estudio etnográfico en el contexto electoral de 2009,” Revista Mexicana de Opinión Pública, 2014, https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-49112014000100007. ↩
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Sobre la batalla de Washington Square Park contra Robert Moses: Anthony Flint, Wrestling with Moses: How Jane Jacobs Took On New York's Master Builder and Transformed the American City (Random House, 2009). Sobre la Beatnik Riot de 1961: Karen Loew, “Where the Beats Sang: Washington Square's Forgotten Protest,” Village Preservation, 11 de abril de 2025, https://www.villagepreservation.org/2025/04/11/where-the-beats-sang-washington-squares-forgotten-protest/. Sobre las Madres de Plaza de Mayo: Asociación Madres de Plaza de Mayo. Sobre Tahrir y la Primavera Árabe: cobertura de The Guardian y Al Jazeera (enero–febrero 2011). Sobre Tiananmen: The Tiananmen Papers, ed. Andrew J. Nathan y Perry Link (PublicAffairs, 2001). ↩